No es que el turismo de masas se haya instalado en Madrid, Barcelona o Roma, es que ha llegado hasta las islas Galápagos
El pasado verano, y mientras España le declaraba la guerra al sector, el alquiler vacacional alcanzaba cotas que hasta hace poco habrían parecido más propias de una distopía. De hecho, las plataformas comenzaban a hacer negocio al alquiler de piscinas por horas. Mientras, en lugares como Nueva York, quienes cerraron e...